Sabía Ben a lo que Caroline se refería. Las dos casas daban la impresión de estar construídas desde dentro y desde fuera al mismo tiempo, como si los hombres y las mujeres que las hicieron no fueran sólo albañiles y carpinteros, sino residentes también de las viviendas; poco a poco pusieron en la obra esfuerzo físico y la ilusión del espíritu, y la fuerza de su su sangre y sus huesos vivían aún en las piedras y las maderas de la casa de la misma manera que el alma de aquellas personas se reflejaba en el espíritu de la mansión; espíritu que, a pesar de ser antiguo, no acababa de madurar; aguardaba tan sólo la llegada de los que lo hicieran florecer plenamente. Esa era la impresión que daban Dameroshay y Herb of Grace.
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Goudge, Elizabth. La Posada del Peregrino (título original: Pilgrim’s Inn). México: W.M. Jackson Inc. Luis de Caralt (ed.), 1949, p. 105.



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